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Cuando el bien y el mal no están claros abril 5, 2011

Posted by mispequenasobsesiones in Series de televisión.
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En los contenidos extras del DVD de la temporada final de Battlestar Galactica sus creadores, Ronald D. Moore y David Eick, repiten varias veces que su objetivo cuando comenzaron era hacer una serie de ciencia ficción diferente. Refundar el género contando una historia de personas que resulta que están en una nave espacial, pero con tramas que trascienden el hecho de la nave espacial. Sin duda lo lograron, aunque no sé si es demasiado ambicioso decir que refundaron el género.

Una de las cosas que más me ha desconcertado y atraído de esta serie de Universal concluida en 2009 fue que las tres primeras temporadas me las he pasado pivotando entre unos personajes y otros, tratando de decidir quién era el bueno y quién era el malo, y contradiciendo mi decisión al capítulo siguiente. La sufrida presidenta que consigna su vida a guiar a su pueblo pero que al mismo tiempo toma decisiones autoritarias y sin ninguna piedad; el líder militar en quien todo el mundo deposita sus esperanzas pero que puede obcecarse con un prejuicio sin importar el sufrimiento de los demás (más si no son humanos); los genocidas cylons que en el fondo sólo tratan de convivir con los humanos; el cómplice de los cylons que lo único que necesita es cariño y atención… Y tantos otros personajes contradictorios en esta coral de protagonistas.

Para cuando llegué a la cuarta temporada, no es que hubiera decidido quienes eran mis buenos y mis malos, sino que había asumido que no me importaba, que todos eran humanos (o cylons) con sus virtudes y defectos, y que quería saber más de sus vidas, cuál sería el final de su éxodo, sin héroes ni villanos.

Esta confusión entre el bien y el mal, este evitar el maniqueísmo, es cada vez más común en las series de televisión de los últimos tiempos. Se me ocurren rápidamente unos cuantos ejemplos, aunque sin duda el máximo exponente es el asesino psicópata Dexter Morgan, que temporada tras temporada nos hace padecer el sufrimiento de pensar que puede que, esta vez sí, le cojan.

Me pregunto a qué se debe esta evolución: ¿las series de televisión han asumido el rol de entretenimiento para adultos y han podido evitar así presentar el mundo sencillo que requieren las series familiares? No, no creo que nadie hiciera Falcon Crest pensando en los niños, y sin embargo ahí estaban sus malos malísimos.

Me temo, más bien, que es un síntoma de la sociedad actual, en la que hemos renunciado a los altos ideales y en la que, por tanto, un héroe clásico resulta tan ajeno, tan extraño e irreal que quitaría verosimilitud a la ficción. Cualquier temporada de The Wire, estudio sociológico de Baltimore más que serie de televisión, parece refrendar esta idea. Siempre necesitaremos héroes, líderes a los que seguir. No es que ya no los busquemos. Es que para encontrarlos hemos tenido que bajar tanto nuestros estándares que ya hasta un psicópata puede serlo. El arte siempre es hijo de su tiempo. Deberíamos hacernoslo mirar.

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Comentarios»

1. mispequenasobsesiones - abril 16, 2011

Muy bueno. Tu sentencia “Siempre necesitaremos héroes, líderes a los que seguir. No es que ya no los busquemos. Es que para encontrarlos hemos tenido que bajar tanto nuestros estándares que ya hasta un psicópata puede serlo” explica la popularidad de Tony Blair en los años noventa.


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