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A favor y en contra del 15O octubre 16, 2011

Posted by mispequenasobsesiones in Política.
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Imagen de la manifestación tomada en la calle Alcalá
Ayer estuve en una manifestación. Y fue muy impresionante. Me alegré de haber ido porque me sentí parte de un movimiento masivo de personas con conciencia de que el mundo se puede y se debe cambiar. Fue una manifestación alegre con algunas consignas imaginativas y, sobre todo, un agradable sentimiento global de hermandad entre las gentes, incentivado por el hecho de que la protesta tuvo eco global, desde Japón a Nueva York pasando por Australia, Roma, Londres e infinidad de ciudades españolas.

¿Qué pide el 15M reconvertido a 15O? Muchas cosas. El periodista Ignacio Escolar lo resumió fantásticamente en siete puntos, pero como contaba Inés Sabanés en un twit que un policía le había explicado a un turista, la gente ayer protestaba “un poco por todo”. Y tienen razón, hay mucho por lo que protestar. Bancos rescatados cuyos ejecutivos siguen ganando en un año lo mismo que otros esforzados trabajadores en una vida, paro en niveles estratosféricos afectando indistintamente a personas formadas y sin formación, recortes en Educación, Sanidad y otros derechos básicos, desahucios por hipotecas irreales brutalmente incentivadas por los bancos hasta ayer… España, Europa, y en general eso que se da en llamar (no sé por qué) “occidente” está deshaciéndose, perdiendo sus esencias, si es que entre éstas está tener un el buen nivel de vida. Para mí, la libertad y el estado de bienestar son dos factores determinantes a la hora de establecer ese “nivel de vida”, y parece que ambas cosas están cada vez más arrinconadas.

Ha sido patético contemplar cómo los últimos dos o tres años un gobierno de izquierdas (moderadas, como todas las izquierdas con capacidad real de gobierno en democracia, pero izquierda al fin y al cabo y sobre todo por comparación) ha tenido que doblegarse a una filosofía ultraliberal (“cuanto menos Estado y menos gasto, mejor para todos”) seguramente por falta de ideas, pero sobre todo por imposición externa de unas entidades supranacionales e informes (eso que llamamos “los mercados”) que se dedican a hacer dinero sin tener en cuenta la ética o las consecuencias a largo plazo, y sus perros con presencia pública (Merkel, BCE, agencias de calificación…).

Yo también protesto contra todo eso y por eso me sentí a gusto en la manifestación. Pero una espina no me deja sentirme plenamente identificada. Ese “no nos representan” tan coreado, está bien si, como decía una cartel que vi, se refiere a que “¿Por qué gobiernan los mercados si nadie les ha votado?”. La toma de conciencia política es fantástica. Caldo de cultivo para revitalizar nuestra convivencia en sociedad, podríamos pensar. Pero me temo que el mensaje no es tan positivo. La gran mayoría de los manifestantes del 15O van mucho más allá. No reivindican unas instituciones democráticas fuertes frente a las injerencias de instituciones no democráticas que al final tienen más poder que las primeras. Reivindican quemar el suelo que pisamos para que, en el futuro, vuelva a salir una hierba más verde y fuerte. Pero si el fuego deja un erial y no vuelve a salir planta alguna parece que les da igual. Lo importante es expulsar la rabia quemando el suelo por donde pisan con la excusa de que hay malas hierbas.

“Nuestra democracia es una dictadura”, llegué a oír. Y, sinceramente, yo no puedo manifestarme al lado de quien piensa, y dice públicamente, eso. Por supuesto que podemos mejorar nuestra democracia. La infrarrepresentación de partidos pequeños (aunque sin olvidar que la gobernabilidad es también un factor importante a tener en cuenta), la falta de cercanía de muchos políticos respecto a la ciudadanía, la escasa participación del común de la sociedad en los partidos políticos y el papel menos que secundario de las bases de militantes son temas en los que por supuesto que hay que trabajar y mejorar. Pero si el 15O decide que nuestra actual democracia y el sistema de partidos no va con ellos y por tanto no hay que mejorarlos sino despreciarlos entonces habremos dejado a nuestra democracia más débil de lo que ya está y tendrán vía libre los mercaderes que se repartirán los despojos de lo que una vez fue un envidiable estado del bienestar construido en tiempo record.

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Comentarios»

1. Marc Toreille - octubre 25, 2011

Pues tienes toda la razón del mundo. Uno no puede dejar de sentir cierta simpatía por este brote de protesta global contra “el gobierno de los mercados” o contra una clasde política que parece estar convirtiéndose en una oligarquía cada vez más apartada de la sociedad. Pero al mismo tiempo eso que dices de “quemar el suelo” es muy acertado por descripitivo. Se empieza por quemar el suelo y se acaba quemando el Reichstag, como pasó en Alemania en 1933. El modelo asambleario tiene su encanto y puede estar bien para foros pequeños, como las comunidades de vecinos o las AMPAS. Pero para gestión de problemas complejos, por muy utópico que sea, no funciona. Y eso lo saben muy bien muchas de las personas que se implicaron de entrada en el 15-m y acabaron desencantándose, desesperados ante los miles de asambleas, que duraban horas y horas, en las que intervenían centenares de personas y en las que las decisiones se postergaban hasta la próxima asamblea… que duraba horas y horas, en la que intervenían centenares de personas y en la que las decisiones se postergaban hasta la próxima asamblea que… y así, una tras otra, como el día de la marmota.


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