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Conspiranoias y televisión septiembre 23, 2011

Posted by mispequenasobsesiones in Medios de comunicación, Política, Series de televisión.
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Me encanta la ficción sobre política, que casi siempre es en realidad política y periodismo, las dos cosas juntas, porque si una película o serie sobre políticos actuales no incluye su buena dosis de medios de comunicación, no me parece creíble. Para bien o para mal, la política en el siglo XXI sin comunicación no existe.

En este sentido, obviamente, como tantos otros, adoro El Ala Oeste de la Casa Blanca, pero me gusta ampliar mis horizontes. En mi búsqueda de series en el HMV de Oxford este verano, vi una que me sonaba (el Blog Quinta temporada había hablado de ella un mes antes) y, tratando sobre periodistas y políticos, no me pude resistir a llevármela a casa.

Acabo de terminar State of Play, y mis sensaciones son contradictorias. Creo que está muy bien hecha. Es un thriller complejo (muy complejo) que comienza con dos asesinatos y se complica con alta y baja política, infidelidades, triángulos amorosos, traiciones… Todo en seis capítulos, todo sin que pierdas el hilo y todo sin pararse a respirar. Podría decir que es fantástica, pero tiene un pequeño problema: yo, personalmente, no me la creo, a pesar de las buenas interpretaciones de sus actores.

El problema es que es muy maniquea. Por un lado, los periodistas son buenísimos: un equipo de unas cinco personas se pasa semanas o meses investigando un tema sin publicar ni una sola línea con el apoyo incondicional de su editor, encuentran información y consiguen la complicidad de sus fuentes con mucha más agilidad que la policía, se plantean dudas morales y aguantan la historia hasta que no lo tienen todo atado… Vamos, no sé cómo trabajarán en The Guardian, pero me apuesto los dos brazos a que ningún medio español ni sus periodistas trabajan así. Y por otro lado, los políticos son malos malísimos: traicioneros, oscuros, conspiradores…
Ni tanto, ni tan calvo en ninguno de los dos ámbitos, creo yo. Por eso no he terminado de creérmela. Aunque aún así la recomiendo. Es un gran thriller. Pero es de esos que alimentan la conspiración y la paranoia. Esos que hacen que, cuando alguien ve El Ala Oeste, considere que “no es realista” porque no hay corrupción. Esos que destrozan mis esfuerzos por explicar que, en líneas generales, la política no es tan mala.

También me ha generado ciertas reflexiones sobre la visión del periodismo que transmite. Como digo, los periodistas de esta serie son “perfectos”. Y aún así, es práctica habitual pagar a las fuentes, espiar, conseguir información de maneras más o menos ilícitas. Siempre he dado por supuesto (y creo que en España es bastante habitual pensar eso) que un periodista que necesita pagar por su información no es un buen periodista, y una fuente que cobra no es de fiar puesto que, con tal de cobrar, podría contarte cualquier cosa. Y aún así, en esta serie, metidos en faena, como espectador justificas perfectamente los pagos que realizan. Es curioso. Debe ser cuestión cultural con el periodismo británico. Si allí es práctica habitual no es de extrañar que al final se bajen los estándares hasta extremos que acaban convirtiéndose en escándalo cuando se miran desde lejos y se convierten en “las escuchas de News of the World”. Por otra parte, aquí se puede decir directamente que no tenemos verdadero periodismo de investigación, o sea que la verdad, no sé qué prefiero.

Y lo que más dudas sobre la visión del periodismo me ha generado es el final. Voy a comentarlo, lo que significa que a partir de este punto (y en cursiva para facilitar que se distinga) es un gran SPOILER que puede destrozar la serie a quien lo lea. Advertidos estáis:

Los esforzados periodistas consiguen atar toda una trama de corrupción con pruebas que demuestran que una petrolera había espiado al Gobierno y, lo que es peor, que el Gobierno lo consentía a cambio de prebendas (no personales sino “para el país”) de la petrolera. Es el caso del siglo: contarle a los británicos cómo las petroleras son focos de podredumbre que contaminan a su Gobierno. A punto de publicar la historia, el caso da un giro y el origen de la investigación, un asesinato sin resolver, es resuelto. El culpable (gran spoiler, en serio, no sigas leyendo) es el político amigo del periodista protagonista.

Explicado esto, mi reflexión: cuando lo he visto he pensado “joder, qué putada, si lo publican destrozan su propia historia, que publiquen la corrupción y al día siguiente el culpable de asesinato, que si no una cosa va a ocultar la otra”. Porque, pensemos, ¿qué es más importante para la ciudadanía, que las petroleras y el Gobierno van de la mano o que a una pobre chica la mató un diputado? Obviamente no te puedes callar que tienes la confesión en exclusiva del diputado, pero entonces, da las dos historias… Están interrelacionadas y son importantes. En la serie, el periodista protagonista amigo del asesino pasa su crisis pero finalmente la serie acaba con que el periodismo “triunfa” y la portada del periódico lleva al día siguiente una gran foto del diputado con el titular de que confiesa el asesinato de su ayudante. La cámara nos lleva entonces a la rotativa y nos muestra el resto de titulares y fotos: el “asesino”, su mujer, la víctima, a la otra víctima que dio la primera pista… Cualquiera pensaría que la historia acaba bien, que se descubre al culpable, pero quizá mi deformación profesional me lleva a pensar: “¡Oh dios mío, la petrolera y el gobierno se salen con la suya! ¿dónde están los titulares sobre el espionaje y la corrupción?” No sé si quien escribió la serie, Paul Abbott, quería dar un último mensaje de cinismo: tanta investigación para que al final un asesinato oculte la noticia importante. Me temo que no, que realmente la serie acaba “bien” y que lo que ocurre es que “castigar” públicamente al culpable del asesinato es considerado más importante que pararle los pies a las manitas entre Gobierno y petroleras. Obviamente, el asesinato y la corrupción están relacionados, se entiende que todo el otro caso también saldrá, pero no sé… Mi viejo corazoncito de ex jefa de prensa necesita titulares. ¿Me he vuelto un poco cínica? Y con esto acabo mi spoiler-reflexión sobre la última parte del último capítulo.

Sólo una cosa más, como parece que me he propuesto mencionar a Doctor Who en todos mis post, no puedo dejar pasar la oportunidad de decir que el periodista principal y coprotagonista de la serie es John Simm, The Master en algunos de los mejores capítulos de la era David Tennant de Doctor Who. Por cierto que he tenido que leer su ficha en el IMDB para darme cuenta, lo que hace un tinte de pelo…

La mejor BBC en tus manos julio 29, 2011

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Buenas noticias para los amantes de las buenas series, la libertad de horarios para verlas y la legalidad. Esta semana ha llegado a España (y otros 10 países) el iPlayer global, la posibilidad de ver las mejores series de la BBC, clásicas y actuales, por una cuota de 6,99 euros al mes o 49,99 al año.

IPlayer ha aterrizado en Europa de momento exclusivamente en forma de aplicación para el IPad. Su formato es bello e intuitivo, muy similar (en negro y fucsia) a su aspecto en Reino Unido.

Al igual que el servicio original, iPlayer no es un archivo de todas las series de la BBC, sino que programa la puesta en emisión de las series en determinadas fechas, y después de un tiempo las retira y ofrece otras. La selección incluye, no obstante, tanto series antiguas como modernas y recién emitidas. Eso sí, no ofrece los mismos contenidos que iPlayer tiene en Inglaterra, ya que los derechos de emisión no son los mismos en los distintos países.

Así, por ejemplo, mientras que tenemos toda la nueva época de Doctor Who (incluido el último capítulo emitido en junio), de Torchwood tenemos sólo las tres primeras temporadas, pero no la cuarta, que se está emitiendo ahora, imagino que por aquello de que está coproducida con Starz que tendrá sus propias ideas para la comercialización internacional. La BBC anuncia que se irán incorporando cada vez más contenidos, siempre sujetos al tema de los derechos en cada país.

¿Por qué no me he suscrito todavía? Mi inglés no es malo, pero necesito la ayudita de los subtítulos, aunque sean los preparados para personas con discapacidad auditiva en el idioma de Shakespeare. Contactado el servicio de atención al cliente, me comunican que piensan incluir subtítulos “en algún momento del futuro”. Así pues, habrá que seguir su twitter (@BBCiPlayerGLBL) para enterarme de cuándo ese “some point in the future” se materializa para poder así disfrutar legalmente de algunas de las mejores series del momento.

Si todas las grandes productoras siguieran el ejemplo de la BBC, seriesyonkis tendría sus días contados… Pero claro, prefieren seguir explotando el obsoleto sistema de venta a las cadenas extranjeras y venta, meses después, en DVD en lugar de permitirme ver la serie cuando se estrena en su país de origen, que es cuando me apetece, ya que desde que existe internet el marketing y los fans no entienden de fronteras.

Torchwood is ready julio 19, 2011

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Vídeo de Youtube con la cabecera inicial que he echado de menos en el retorno de Torchwood.

El mayor problema de “Miracle Day”, el primer capítulo de la cuarta temporada de Torchwood, es que se acaba demasiado pronto. Esta frase es un elogio (hubiera seguido viendo tres capítulos más, si los hubiera tenido) y una crítica: lo único que hace Torchwood en los primeros 51 minutos de la temporada llamada “The New World” es presentar a los personajes, la mitad de los cuales son de sobra conocidos para los viejos fans.

Pero The New World no es exactamente la cuarta temporada de Torchwood. Es la primera de su nueva época, que la BBC coproduce con el canal de cable estadounidense Starz. Torchwood necesita, por tanto, darse a conocer a un nuevo público, que no ha venido siguiendo las andanzas del Capitán Jack Harkness desde que en 2005 apareciera por primera vez en Doctor Who o en 2006 emepezase a liderar su propio equipo en la Roald Dahl Plass de Cardiff. Por eso necesita dedicar 51 minutos a presentación de personajes. Pero el problema es que los que vimos la genial Children of Earth sabemos que esos personajes adquirieron un demoledor nivel de dramatismo y emoción que en Miracle Day brillan por su ausencia. No obstante, no deja de ser una vuelta a la aventura pura y dura que Torchwood fue en un principio.

No me disgusta y confío en la evolución a lo largo de toda la temporada, pero me pregunto si todo este nuevo mercado al que se han abierto con Starz será fiel a una serie que emplea todo un capítulo en presentar superficialmente a sus personajes. Quede claro que no estamos hablando de The Wire. Quien vea Torchwood espera aventuras y acción con alienignas, no arte y ensayo, cosa que, de cualquier manera, tampoco busca ofrecer.

El tema me preocupa, porque es importante que guste a los advenedizos si queremos asegurarnos futuras temporadas. Desde luego, yo estaré ahí para ver el segundo capítulo, pero ¿quién más?

Por lo demás, algunos otros aspectos reseñables:

La primera decepción es la cabecera. Olvidáos de aquel “Outside the Government, beyond the police” que me pone los pelos de punta cada vez que la escucho (y con la que encabezo este post). Lo han suprimido (es cierto que en la tercera temporada tampoco lo usaron, pero es que Children of Earth era especial). En cuanto a esta nueva temporada, imagino que ahora que se incorporan agentes de la CIA esa descripción se da por supuesta… Y en cuanto al final con lo de que “el siglo XXI es cuando todo cambia y tenéis que estar / Torchwood está (dependiendo de la temporada) preparado”, supongo que no tendría mucho sentido mantenerlo teniendo en cuenta que [spoiler de la 3ª temporada] en 2009 acabamos con la destrucción del cuartel general de Torchwood, la muerte de la mayor parte del equipo y la disolución de la ordanización.

En otro orden de cosas, me gustó la estampa de Gwen Cooper disparando su arma con nervios de acero contra un helicóptero que intenta matarla mientras con el brazo izquierdo sostiene a su bebé. Me recordó a mi reciente post Mujeres Fuertes.

Y qué decir de las apariciones del Capitán Jack Harkness. Él es Torchwood y te hace olvidar cualquier duda sobre la serie cada vez que sale en pantalla. Esta especie de Bruce Willis bisexual, como le definían en una crítica estadounidense es lo que te hace pasar todo el capítulo temiendo que se acabe. He de decir, por cierto, que me parece que han pasado un poco por él los años, aunque sigue siendo muy guapo. Quizá sea que [pequeño spoiler] el hecho de poder morir haga que no esté en todo su explendor…

Ya para acabar, un comentario tonto: Me va a venir de perlas, a mí que siempre he sido dura de oído para los acentos, para aprender a distinguir al menos el galés del estadounidense.

Y por último, acabo de leer en Digital Spy que la BBC ha dicho que va a cortar en la emisión británica una escena de sexo bastante explícita del Capitán con otro hombre. Manda huevos que al final vaya a ser Starz, de la que todos temíamos que cercenase la faceta homosexual del héroe, la que acabe resultando la más liberal. La BBC se justifica, según Digital Spy, en que no es lo mismo una cadena de cable que BBC One en horario de máxima audiencia y en que tienen muchos seguidores jóvenes. Menos mal que añaden que es por el sexo, no por la homosexualidad (¿!).

Actualización: Ayer vi el segundo capítulo. De nuevo: 50 minutos es demasiado corto. ¡Quiero más!
Actualización 2: tercer capítulo visto. La trama se pone interesante… Y han hecho un guiño a los whovians que me ha encantado: al ver la gigantesca parte de atrás de un almacén Jack murmura para sí aquella frase tantas veces oída en otra serie: bigger on the inside… Je je. Me encanta!

Murdoch y Satellite 5 julio 18, 2011

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Imagen de Satellite 5 (Doctor Who, primera temporada de la nueva época) tomada de la web de la BBC

Un periódico cuyos periodistas tienen como práctica habitual pinchar los teléfonos de políticos, famosos e incluso víctimas de secuestros y asesinatos y sus familias. Periodistas que deberían ser objeto de investigaciones policiales y que en su lugar actúan como asesores de la polícia y mientras pagan estancias en hoteles de lujo al mismísimo director de de Scotland Yard. Unos directivos de medios de dudosos métodos que acogen en su casa en Navidad al primer ministro y su familia. Un magnate de las comunicaciones que después de poseer la mayor parte de los principales periódicos de un país quiere hacerse también con el 100% del control de un canal de televisión del que ya tiene buena parte. Un permiso para la compra que tiene que ser concedido por el Gobierno cuyo máximo responsable de comunicación es un ex directivo de esa misma corporación…

Tiene todos los ingredientes para ser uno de esos thrillers devastadores en los que no tiene las manos limpias ni el apuntador, tipo The Wire pero a lo grande, refiriéndose a un país entero en lugar de a una ciudad. Lo terrible es que es real y cada día que pasa conocemos detalles todavía peores. La buena noticia es que lo sabemos porque la indignación popular y el buen trabajo de otros medios (principalemtne The Guardian y la BBC) ha llevado a poner en primera línea el tema y a que tanto el director de Scotland Yard como varios directivos de News International hayan dimitido. Incluso, el magnate Rupert Murdoch en un intento desesperado por salvar su operación de compra de British Sky Broadcasting (BSkyB), una cadena de televisión vía satélite, cerró el periódico News of the World. Pero la operación de imagen no fue suficiente y, además de perder a sus principales directivos en Reino Unido, ha tenido que acabar renunciando a la compra del canal.

Los múltiples twitters británicos que sigo han sido un hervidero de cometarios sobre el tema en los últimos tiempos. Entre ellos, particularmente certeros me han parecido los del guionista, actor y novelista Mark Gatiss, al que sigo por estar vinculado a dos de mis series favoritas, Doctor Who y Sherlock. Baste decir para ver su actitud, por ejemplo, un lacónico tuit de hace cuatro días en el que simplemente dejaba caer “Rosebud…” (para despistados: es el nombre del trineo infantil que murmura el magnate de las comunicaciones de Ciudadano Kane en su lecho de muerte, el McGuffin que da lugar a toda la película). Me gustó particularmente, por sentirme muy identificada cuando, hace un par de días, publicó: “Cuando el presentador dice ‘en otras noticias’ quiero gritar ‘que le jodan a eso! quiero saber más sobre ESTAS noticias!’ #NOTW” (NOTW significa News Of The World, el periódico de las escuchas).

A raíz de ese comentario, he recordado varios episodios de Doctor Who, escritos por el guionista y productor Russell T Davis (bien podrían ser del propio Gatiss, que escribió otro en la misma temporada), que parecen una crítica a un futuro que, en cierto sentido, es el presente, así que he pensado que bien está recordarlos en este post. Murdoch estaría feliz si poseyera Satellite 5, el lugar donde se desarrollan The Long Game (séptimo capítulo de la primera temporada de la nueva época, de 2005, de Doctor Who) y Bad Wolf (penúltimo capítulo de la misma temporada).

En adelante, SPOILERS:

En The Long Game, el Doctor descubre que Satélite 5 controla todas las transmisiones de información de la humanidad y que tiene a toda la ciudadanía pendiente de manera acrítica de cada boletín de noticias y a los periodistas obsesionados con replicar la información que les dan para el próximo noticiario, no de investigarla. El editor de Satellite 5 explica que gracias al satélite han convertido el Imperio en un lugar en el que a los humanos se les permite vivir, usando noticias manipuladas para inculcar el miedo en la raza humana, para mantenerlos en una sociedad cerrada. Todas estas acciones han sido orquestadas por un consorcio de bancos y por “el Redactor jefe”, Poderoso Jagrafess del Sagrado Hadrojassic Maxarodenfoe (“Max” para acortar), un bicho enorme que está pegado al techo.

Como no podía ser de otra manera, el Doctor libera a la humanidad con ayuda de sus acompañantes y de una periodista que se quita la venda de los ojos (¿la BBC, El Guardian?) y acaban destruyendo Satellite 5. Final feliz que parece una metáfora de lo que estamos viviendo en estos momentos.

Pero, para los pesimistas, hay que señalar que la historia de Satellite 5 no acaba con la explosión del editor en jefe. Varios capítulos después, el Doctor vuelve a caer en Satellite 5, para encontrarse con que ahora lo controla Badwolf Corporation, que se dedica a emitir concursos y reality shows. En Bad Wolf, penúltimo capítulo de la temporada, el Doctor descubre espantado que había sido responsable del estancamiento de la humanidad, enajenada frente a unos televisores que sólo emiten telebasura desde que “hacía cien años” (no olvidemos que el Doctor viaja en el tiempo) las retransmisiones informativas pararon de repente. La trama después se complica para acabar en el emocionante último capítulo de la temporada, The Parting of the Ways, en el que se termina la historia del noveno doctor.

Así pues, aviso a navegantes: o la opinión pública británica ha sido el héroe que ha evitado que Murdoch y News International se hagan con el control de BSkyB (¿Satellite 5?) y tenemos así un final feliz de la aventura, o la realidad supera a la ficción y el imperio mediático Murdoch aún tiene mucho que decir. El cierre de un periódico no es ni mucho menos un paso hacia la libertad, aunque conocidas sus malas prácticas a primera vista lo parezca. Además, no olvidemos que Reino Unido es sólo una pequeña islita del imperio News Corp. del australiano Murdoch.

Esperando a Torchwood julio 17, 2011

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Imagen promocional de Torchwood Miracle Day tomada de la web de la BBC.

El pasado jueves la BBC emitió el primer capítulo de la cuarta temporada de Torchwood, unos días después de que lo hiciera Starz en Estados Unidos. He estado buceando en busca de críticas de uno y otro lado del charco, pero el miedo a leer spoilers no me ha permitido profundizar en la investigación. Los piratas ya la han puesto a disposición del público del resto del mundo, o sea que mañana espero poder formarme mi propia opinión sobre el primer capítulo. Para compensar el uso de medios ilegales, prometo verla legalmente en IPlayer en cuanto pise territorio británico este verano. Es que me puede la impaciencia…

Tengo miedo de lo que me voy a encontrar, ahora que Torchwood ha dejado de ser netamente BBC para pasar a ser medio americana. No se trata sólo del temor a que pierda la libertad de hacer cosas como por ejemplo tener un héroe bisexual (parece que esto lo han respetado, según declaraciones del actor protagonista John Barrowman) sino que necesariamente tiene que cambiar de público y eso significa que tendrá que renunciar a todo el background que sus seguidores habituales hemos acumulado en tres temporadas. ¿Es una serie nueva si todo su pasado es ignorado?

Algunas de las críticas que he leído la acusaban de repetir demasiadas veces y hacer demasiado explícitas las cosas, como para asegurarse de que sus expectadortes se enteran de lo que está pasando. ¿Será un síntoma de esa vuelta atrás que forzosamente necesita?

He de reconocer que mis temores vienen dados porque me molesta que Torchwood se abra a más gente. De alguna manera, considero que esa serie nos pertenece a sus fans, a los que la vimos nacer como spin off de Doctor Who, y no quiero que la abran a gente que no ha visto lo que nosotros. Gente que no sabe por qué Jack Harkness es inmortal o que no lloró cuando quien le hizo así quedó atrapada para siempre en otro universo… Y aún así, parece que sin la financiación de Starz jamás se hubiera rodado la cuarta temporada, o sea que en el fondo estoy agradecida.

En resumen, que a pesar de mis temores estoy deseando verla. Comencé a seguir Torchwood para quitarme el mono de Doctor Who. En su segunda temporada me enganché y en la tercera me pareció genial. Agradecía el background de las dos temporadas anteriores, pero tenía la sensación de estar viendo una serie completamente distinta (una miniserie de cinco capítulos) y muy buena. Compleja, oscura, profunda… Pero sin pender su esencia aventurera y divertida. Ahora con la cuarta temporada imagino que volveré a tener la sensación de estar viendo una serie completamente nueva… Y espero que de nuevo para bien, pero si no, por lo menos volveremos a ver al capitán Jack Harkness en acción, que ya es bastante.

De cualquier manera, es alentador saber que, según informa Doctor Who News Page, el primer capítulo de la nueva Torchwood consiguió un Appreciation Index de 85, lo que se considera “excelente”. De hecho, según yo misma expliqué en un post sobre audiencias hace un tiempo, un AI de 85 puede salvar un programa incluso aunque tenga bajos ratings. El AI mide, en una escala sobre 100, lo que le ha gustado un programa a la gente que lo ha visto.

Una última reflexión: ojalá hagan alguna referencia al Doctor. De alguna manera, una broma o una referencia sutil en esa línea me tranquilizaría: significaría que Torchwood sigue siendo nuestra Torchood, la serie que los whovians ven cuando no hay niños en la casa.

Mañana o pasado saldré de dudas.

Power to the people junio 30, 2011

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Hace poco hablé de la serie de Sí, Ministro. No quiero repetirme, sólo pondré unas líneas para referirme a un capítulo concreto de su secuela (Sí, Primer Ministro): Power to the people. Se emitió el 31 de diciembre de 1987, pero bien pudo haberse escrito el pasado 15 de mayo bajo el influjo de la acampada de la Puerta del Sol.

Antes de nada, advierto que explicar el argumento para justificar esta afirmación es un pequeño spoiler, aunque en Sí, primer ministro lo importante son los diálogos de cada situación concretao. No creo que a nadie se le eche a perder el capítulo por el siguiente párrafo. De cualquier manera, los puristas de los spoilers avisados están de no seguir leyendo:

A muy grandes rasgos, en Power to the peope, el primer ministro, Jim Hacker, se fija en un articulo académico que diseña un sistema de representaciones vecinales para sustituir a los consistorios tradicionales. Harto harto de que los concejales, votados solo por el 25% de lampoblación, gestionen mal sus competencias y luego culpen al Gobierno central de su propia incompetencia, Hacker abraza esa idea de democracia real con entusiasmo. Un entusiasmo que se desvanece cuando el sibilino Sir Humphrey, máximo funcionario del Gobierno, aterrorizado con la pérdida de poder que le supondría acabar con el status quo, consigue, con las más insospechadas alianzas, hacerle ver que esa oleada democrática acabaría, en último termino, llegando hasta el sistema de elección del primer ministro.

Impresionante cómo los creadores Anthony Jay y Jonathan Lynn escribieron hace 24 años algo que podría haber sido escrito ayer. Cada vez tengo más la sensación de que todo lo que implica Gobierno y política es un gran día de la marmota salvo extrañísimas pequeñas excepciones… Eso sí, llámame conformista, pero en el fondo en mi opinión esas pequeñas excepciones siguen mereciendo la pena.

Yes, Minister junio 21, 2011

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“Es milagroso que “Sí, Ministro” alcanzara el éxito. Si lo piensas, se trata de tres hombres mayores hablando del Gobierno. Sin acción, sin mujeres, sin sexo. Ya sabes… No sé cómo llegó a funcionar”. Quien así se expresa, con mucha razón, en los contenidos extra del DVD de la mencionada serie es Jonathan Lynn, cocreador, junto con Anthony Jay, de Sí, Ministro y su secuela Sí, Primer Ministro, auténticos éxitos de la BBC en los años 80.

Ahora que tan en duda se pone la calidad de la democracia y tanto se desprecia la “clase política”, no creo que una serie así tuviera el mismo éxito, pero para alguien que aún cree que la mayoría de los políticos se meten en ello para hacer cosas que consideran que se deben hacer, aunque muchas veces no lo consigan, la serie es una delicia. Satírica y cínica, pero deliciosa.

Otra de las cosas que creo (defensora de las causas perdidas e impopulares) es en el valor del imprescindible trabajo de los servidores públicos. Pienso que una cosa es liderar, decirle a la Administración hacia dónde tiene que ir (políticos), y otra es ejecutar esa política, asesorar, ofrecer las distintas opciones, buscar las soluciones de cómo llegar a ese objetivo genérico y que la administración funcione (funcionarios), aunque la falta de cultura política hace que hoy la gente mezcle las dos cosas (en esta línea, ya me quejé el pasado abril en este mismo blog de que en este país confundamos lo que es un político y lo que es un alto funcionario, por ejemplo cuando se piden “ministros expertos”).

Sobre estas dos patas del Gobierno, políticos y funcionarios, trata Sí, Ministro. Pienso que a mí me ha encantado porque entiendo muy bien de lo que habla (y me río con cariño) pero al mismo tiempo creo que es una serie que también les puede encantar a los que desprecian tanto a políticos como a funcionarios, puesto que ninguno sale bien parado… Y es que el argumento de “la serie preferida de la dama de hierro”, como reza la publicidad de la caja, trata de las tensiones entre el ministro de asuntos administrativos, Jim Hacker, y el secretario permanente del Ministerio (como nuestros subsecretarios pero puramente funcionarios, sin nombramientos políticos como en España), Sir Humphrey. El objetivo del inseguro ministro es reducir la burocracia y hacer cosas (y mantenerse en el cargo) y el del inteligente Sir Humphrey es evitar que el ministro haga nada que cambie siglos de “eficiente” trabajo de la administración. El tercero en discordia es el secretario personal del ministro, Bernard, funcionario que nada entre dos aguas.

Con estos mimbres se construyeron entre 1980 y 1982 tres temporadas de una sitcom teatral graciosísima de agudos diálogos y complicados enredos. En un especial de Navidad en 1984 Hacker llegó a primer ministro, preparándose así el terreno para Yes, Prime Minister, emitida en el 86-87. En la actualidad, el teatro Apollo de Londres acoge la obra de teatro Yes, Prime Minister, escrita ex profeso para las tablas por Jonathan Lynn y Anthony Jay y que iré a ver este verano (motivo por el cual he visto la serie y he escrito este post, por cierto).

Dicho todo esto, para acabar de explicar esta serie lo mejor es reproducir alguno de sus diálogos:

Hacker a su mujer: La oposición no es realmente la oposición. Sólo son el Gobierno en el exilio. El funcionariado son la oposición interna.

[Sobre cómo orientar a los ministros para tomar las decisiones correctas]
Sir Humphrey: Si quieres estar realmente seguro de que el Ministro no lo acepta, debes decir que la decisión es “valiente”.
Bernard: Y eso es peor que la “polémica”?
Sir Humphrey: Oh, sí! “Polémica” sólo significa “esto va a hacerle perder votos”. “Valiente”, significa “esto le va a hacer perder las elecciones!”

Sir Humphrey: Bernard, los ministros no deben saber más de lo que necesitan saber. Así no pueden decírselo a nadie. Al igual que los agentes secretos, que podrían ser capturados y torturados.
Bernard: ¿Quiere decir por los terroristas?
Sir Humphrey: ¡por la BBC, Bernard!

Hacker: ¡Eres un cínico Humphrey!
Sir Humphrey: Un cínico es lo que un idealista llama a un realista.

Sir Humphrey: Mi trabajo es llevar a cabo la política del gobierno.
Hacker: ¿Incluso si piensa que está mal?
Sir Humphrey: Bueno, casi toda la política del gobierno está mal, pero… ¡tremendamente bien ejecutada!

Y un largo etcétera…

¿Qué le pasa, Doctor? junio 16, 2011

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20110616-204324.jpgImagen del twitter de Steven Moffat con él (en el centro) y los actores Benedict Cumberbatch (intérprete de Sherlock, a la izquierda) y Matt Smith (Doctor Who, derecha).

Es raro leer cuatro o cinco entradas de este blog y que el nombre de Steven Moffat no sea mencionado. Siento ser pesada, pero aquí vamos otra vez (yo no tengo la culpa de que sea el alma mater de dos de las series que más me gustan en estos momentos, Doctor Who y Sherlock, y encima hiperactivo twittero). Además, cuando el caso que voy a comentar termine será interesante analizarlo como ejemplo de mala (o buena, vete tú a saber) comunicación corporativa.

La sexta temporada de Doctor Who se ha dividido en dos partes: siete capítulos que acabaron hace un par de semanas con A Good Man Goes to War (donde por fin se descubre quién es River Song!!) y otros tantos que se emitirán, es de esperar, en otoño. Al mismo tiempo, hace poco comenzó el rodaje de tres nuevos capítulos de Sherlock, que constituirán su segunda temporada.

Recientemente se anunció que se habían encargado 13 capítulos más de Doctor Who con Matt Smith como el Doctor. Fue una tranquilidad saber que no cambiaríamos de Doctor en un tiempo (las especulaciones sobre nuevas reencarnaciones del Doctor siempre llenan ríos de tinta), pero pronto empezaron a surgir dudas, porque se hablaba de que esos 13 capítulos se dividirían en 2012 y 2013, resultando, por tanto, temporadas realmente cortas incluso para los estándares británicos. No hay que perder de vista que en 2013 se celebrará el 50 aniversario de la serie y todos los whovians esperan una celebración a la altura de la efeméride.

Los ríos de tinta (hoy día deberíamos decir píxeles) volvieron a fluir. Moffat respondió a los inquietos fans con un mensaje esperanzador en twitter: Dr Who: misquotes and misunderstandings. But I’m not being bounced into announcing the cool stuff before we’re ready. Hush, and patience.

Hoy, en un movimiento poco inteligente, Danny Cohen, channel controller (¿director de antena?) de la BBC, ha asegurado que los compromisos de Moffat con Sherlock significan menos Doctor Who, con frases como “The man has to sleep and eat, and he’s got a family.” Como era de esperar, los fans del buen Doctor, que no sólo son muchos sino muy activos, han salido en tromba contra Sherlock, y los fans de ambos shows contra la BBC y Moffat por no prescindir del dormir y comer (o de alguna de las dos series).

Ya me parecería un error de comunicación decir claramente que supeditas una serie tan querida por mucha gente a otra (les predispones contra Sherlock), y anunciarlo poniendo esa responsabilidad sobre los hombros de su alma mater me parece cruel (independientemente de que sea cierto o falso), pero lo que me ha parecido incomprensible en cualquier estrategia de comunicación (y una espera que la BBC tenga una) ha sido el twitt de Moffat poco después: The scheduling of Dr Who has got NOTHING to with Sherlock. On the plus side THE BBC SPELLED MY NAME RIGHT!!!!

Moffat niega en twitter una declaración de uno de los jefes de la BBC pero no cuenta cómo quedan finalmente los capítulos y a qué viene todo esto. ¿Están preparando la mega temporada para el aniversario de 2013? ¿Van a reunir a todos los doctores y no pueden hacerlo público porque aún están negociando? ¿Quiere Danny Cohen acabar con Moffat? ¿Está Moffat presionando a la BBC? ¿Se han puesto de acuerdo el tal Cohen y Moffat para que hablen de ellos y generar expectativas? Habrá que seguir atentos al siguiente capítulo de este culebrón, que bien podría convertirse en una serie tipo Studio 60. No olvidemos que la primera serie de Moffat se titulaba Press Gang…

Matrimonio de conveniencia mayo 24, 2011

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La cadena de televisión por cable estadounidense Starz y la BBC han unido sus fuerzas para rodar la cuarta temporada de la hasta entonces puramente británica (en concreto muy galesa) Torchwood. Hoy Starz ha hecho público el primer trailer:

Tengo muchas ganas de ver la cuarta temporda de una spin off de Doctor Who (el nombre Torchwood es un anagrama de su serie madre) cuyas primera y segunda temporadas me entretuvieron mucho y la tercera simplemente me encantó. Pero también tengo mucho miedo de verla. ¿Habrán respetado los americanos el estilo de la serie original? ¿Cómo encajará en el puritanismo aparentemente dominante en aquel país un atractivo y masculino héroe “multisexual”?. ¿O es que la muerte de Ianto fue una buena manera de acabar con la faceta gay del capitán Jack Harness? Y ese espíritu tan británico que la impregnaba, ¿cómo lo van a conservar si ahora uno de los protagonistas es un agente de la CIA? El trailer, en ese sentido, tiene buena pinta (“I’m Welsh”), pero en fin, a ver qué pasa.

Hubiera preferido que mi Torchwood siguiera siendo mi BBC Torchwood, sin necesidad de adaptarse al mercado y buscar financiación extrenjera. Pero claro, la crisis es dura para todos y la financiación de la BBC ha sufrido severos ajustes. Esperemos que en el matrimonio de conveniencia entre la BBC y Starz haya prevalecido el espíritu de la primera por encima del del canal de series como Spartacus o Camelot. En The impossible astronaut, primer capitulo de la última temporada de Doctor Who, claramente orientado para venderse en EEUU (y de hecho rodado en parte allí), encontramos muchos de esos elementos que temo perder en Torchwood (la burla de “welcome to América” a propósito de las armas está muy bien, así como el “problema” del agente del FBI) pero también sentí un poco traicionados los principios de mi Doctor: probablemente es el capítulo en el que más alliens mueren de toda la serie.

Reflexiones a parte, ¡a ver cuándo lo emiten! En EEUU el 8 de julio. En fin, de momento tenemos el trailer para abrir boca.

Resultados de las votaciones mayo 23, 2011

Posted by mispequenasobsesiones in Series de televisión.
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Anoche me acosté tarde, viendo el recuento electoral de las municipales y autonómicas. Una vez asumido que España es monocolor, un vistazo rápido a la web de los premios de la British Academy of Film and Television Arts, los BAFTA, me permitió irme a dormir de algo mejor humor.

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El escritor Mark Gatiss, los actores Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, las productoras Sue Vertue y Beryl Vertue y el escritor Steven Moffat. (foto: BAFTA/Richard Kendal)

Sherlock, de los creadores Steven Moffat y Mark Gatiss y las productoras Sue Vertue (esposa a su vez de Moffat) y Beryl Vertue obtuvo el BAFTA a la mejor serie. No puedo estar más de acuerdo. Su único problema es que cada temporada sea solo de tres capítulos. Además Martin Freeman obtuvo el de mejor actor de reparto por su Watson. Me parece muy bien. Los blogs dicen por ahí que también son muy merecidos los de la actriz de The Misfits o la versión original danesa de The Killing premiada en internacional, entre otros. No puedo opinar porque no las conozco.

Y para resolver el problema de “¿a quién quieres más, a papá o a mamá?”, ninguno de los actores protagonistas de las dos series de Moffat, Benedict Cumberbatch por Sherlock y Matt Smith por Doctor Who, se han llevado el BAFTA al mejor actor para el que estaban nominados. Lo ha obtenido Daniel Rigby por Eric and Ernie.

En cuanto a los resultados de las otras votaciones que conocimos anoche… La verdad es que no me apetece mucho hablar…