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¿Quién mató al comendador? junio 28, 2011

Posted by mispequenasobsesiones in Medios de comunicación.
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Mientras escucho de fondo a Rajoy en el debate del Estado de la Nación, hago una reflexión sobre un tema que, esta vez, nada tiene que ver con series de televisión (pero tampoco con Rajoy, don’t worry).

Como buena periodista, todas las informaciones sobre politiquería interna de los medios de comunicación me interesan. Y como buena ex alumna del máster de El País, las de El País, más. Por eso tardé minutos en suscribirme al recién creado twitter del comité de empresa del citado diario (@comite_elpais).

Los redactores del periódico de Miguel Yuste llevan meses peleando con la empresa a cuenta de sus condiciones laborales. Un diario cuyo convenio colectivo se estudiaba en su día como modelo hoy pretende consagrar una doble escala salarial (según vengas “del papel” o del digital) y mermar derechos de sus redactores y más aún de sus siempre maltratados colaboradores. Ya me di cuenta en su día de que una cosa es la línea editorial (más o menos progresista, aunque últimamente ni eso) y otra bien distinta la línea empresarial, y parece que esto ha ido empeorando con los años, la deuda del grupo y la crisis general.

El caso es que, como medida de presión, hace unos días la mayoría de redactores dejaron de firmar sus noticias. Una medida valiente pero, creí yo, inútil. ¿Cuántos lectores leen la firma de una noticia? ¿Cuántos lectores saben que Fulanito de Tal es el que siempre sigue al PSOE y Menganita la especialista en Educación? Nadie. Sólo miramos las firmas los gabinetes de prensa y las fuentes (para saber a quién llamar si hay que protestar o suplicar que nos publiquen algo) y los propios periodistas (que son más propensos a tener egos importantes que otros trabajadores, creo yo).

Y en esas estaba hasta que las “cuatro jotas” (es decir, el director de El País, Javier Moreno, y sus tres antecesores: Jesús Ceberio, Joaquín Estefanía, Juan Luis Cebrián) han publicado una tribuna incendiaria, “Transparencia frente a Fuenteovejuna“, acusándoles precisamente de ser eso, “Fuenteovejuna”, escondiéndose todos detrás de una anónima falta de firmas. ¿Se puede ser director de un diario tan importante y cometer semejante error de comunicación?

Primero: Los lectores que no se habían dado ni cuenta, ahora saben claramente que los trabajadores de El País están jodidos por su empresa (¿cuántos de esos que escriben a la Defensora del Lector diciendo que “su periódico de toda la vida” se plantearán ahora si su periódico es la cabecera o los curritos que la hacen?).

Segundo: Confirma y hace público algo que yo creo que a los lectores no les gustará: lo que he dicho antes de que para El País una cosa es la empresa y otra la línea editorial (pidiendo que los temas laborales se resuelvan en un foro y los del ejercicio de la profesión en otro). Aparte de que esa distinción entre ética profesional y condiciones laborales es ficticia e interesada: un periodista que está jodido laboralmente tiene muchas menos posibilidades de escribir libremente y en conciencia.

Tercero: Demuestran al comité que su postura ha tenido éxito. Una medida tan tonta como dejar de firmar (algo a lo que en Cuatro, por ejemplo, obligó en su momento la empresa), que ni siquiera supone merma económica porque no es una huelga que impida que salga el periódico, hace tanta pupa que los cuatro directores salen ladrando (“luego cabalgamos”, pensará el comité de empresa).

Cuarto y más importante: ¿Cómo se les ocurre insultarles llamándoles “Fuenteovejuna”? ¿A quién demonios de los cuatro se le ha ocurrido ese titular? ¿Es un infiltrado del comité? ¡¡En qué cabeza cabe!! En el imaginario colectivo Fuenteovejuna es algo muy positivo. Es un pueblo unido contra el malvado comendador. Es solidaridad, altruismo, comunidad, sociedad, pobres contra el rico, muchos David unidos contra Goliat. ¿Pero de verdad no se dan cuenta los cuatro directores que acaban de poner a toda la ciudadanía con los redactores y contra la empresa? ?No han leído ninguno de los cuatro a Lakoff y su teoría de los marcos? ¿Cómo cuatro personas que cometen semejante error de comunicación corporativa son o han sido directores del periódico más influyente y que a más políticos ha puesto de rodillas en este país?

Y quinto para acabar (spoiler): Que sepan los cuatro jotas, por si no la han leído o visto, que en la obra de Lope de Vega, al final, gana Fuenteovejuna, que obtiene el favor del rey.

Luego dirán que cualquier periodista sirve para comunicación corporativa. Pena de profesión. En todos los sentidos.

Actualización: respuesta que el comité de empresa está circulando porque al parecer el periódico se niega a publicarla.
Me pregunto qué dirá la defensora del lector de todo esto. No me gustaría estar en su pellejo.

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