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Cayendo bajo en Nuevo México (y Salamanca) mayo 15, 2012

Posted by mispequenasobsesiones in Ficciones, Series de televisión.
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“Cayendo bajo”, “echándose a perder”, “derrumbándose”, “hundiéndose”. No se me ocurren mejores o más exactas traducciones para Breaking Bad, una magnífica serie emitida por la AMC que espera su quinta temporada. A diferencia de su personaje principal, Walter White, cuya degradación moral vemos capítulo tras capítulo, la serie mantiene un nivel excelente desde el primer episodio hasta el último emitido, cuyo final me dejó impactada en el sofá, a pesar de que, una vez digerido, encaja como perfectamente lógico.

Breaking Bad cuenta la historia de un pobre hombre, profesor de química en un instituto por las mañanas y limpiador de coches por las tardes, con una vida anodina y una familia a la que mantener al que un día diagnostican un cáncer prácticamente incurable. Ese hecho es el detonante para que Walter, sin nada que perder, decida emplear sus conocimientos de química para fabricar drogas y dejar así dinero a su familia (hay un bebé en camino y su otro hijo tiene una discapacidad).

Como es lógico, al principio todo son meteduras de pata por su desconocimiento del mundo de las drogas, lo que provoca en el espectador algunas risas en la primera temporada. Pero cuando has sido una persona gris toda tu vida y descubres que eres mejor que los demás haciendo algo (en este caso, “cocinar” drogas sintéticas), es muy difícil no abrazar esa nueva vida con ganas. Walter es listo, aprende rápido y se mimetiza con el nuevo mundo en el que ha entrado, convirtiendo esta “dramedia” cada vez más en drama y menos en comedia. Al revés que otras series, en las que los personajes tienen una personalidad definida a la que nos aferramos mientras evoluciona la trama, en Breaking Bad lo que vemos es evolucionar al personaje (en cierto sentido “crecer”, aunque sea degradándose), a cuyo alrededor se desarrolla una trama.

La historia podría parecer increíble, pero como solemos defender en este blog, la ficción siempre es superada por la realidad. Dado el éxito que está teniendo Breaking Bad, me sorprende que no se haya recordado el caso de un profesor de Química de la Universidad de Salamanca que hizo su mismo camino. Detenido dos veces, la primera vez trabajaba con un treintañero que distribuía la droga. La segunda, trabajaba para una mafia más organizada. Hasta en eso se parece el profesor salmantino al profesor White.

Así pues, si los guionistas de Breaking Bad se quedan sin ideas (cosa que dudo, ya que el nivel es excelente), deben saber que, para próximas temporadas, pueden descubrir y detener al Sr. White, condenarle a tres años de cárcel, expulsarle del instituto y, años después, que vuelva a ser detenido en pleno proceso de fabricación, para alegar que esta vez lo hace por el despecho de lo mal que lo trató la sociedad en la primera ocasión en que fue descubierto (argumento que encajaría perfectamente en la boca de Walter White, por cierto). El País contaba las dos detenciones del “profesor White” salmantino en 1995 y 2003.

Política e imaginario colectivo abril 6, 2011

Posted by mispequenasobsesiones in Política, Series de televisión.
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En democracia, los políticos son sin lugar a dudas el colectivo más sometido al escrutinio público de toda la sociedad. Y como las buenas noticias no son noticia, las corruptelas, ambiciones, errores e incompetencias de algunos se magnifican y difunden mucho más que cualquier acción positiva, que el esfuerzo que requiere ser un buen político, que el sacrificio por el prógimo que lleva a muchas personas a pasar por la política.

Se forja así en el imaginario colectivo una idea del político como corrupto por definición, y crece la sensación de que todos son iguales (igual de malos, se entiende), sin que nadie se pare a meditar si la otra opción (que no haya política) no es mucho más terrorífica.

Esta idea del político, por supuesto, contagia nuestro nuevo séptimo arte (creo que las series han relevado al cine en esta definición) y por todas partes vemos ejemplos de políticos como los malos del guión: mezquinos a los que el protagonista tiene que superar para conseguir sus nobles propósitos (me viene ahora a la cabeza la fantástica tercera temporada de Torchwood, a la que algún día dedicaré un post entero).

Por eso El Ala Oeste de la Casa Blanca, del genial Aaron Sorkin, es una bendición. En 1999 una serie de televisión se planteó, por fin, quiénes eran esas personas que llenaban los despachos de asesores del presidente de los Estados Unidos, qué altos ideales y qué legítimas ambiciones les habían llevado a dejarse la piel por alguien, qué dificultades encontraban en su camino y por qué no siempre salía todo como habían prometido.

He tenido la oportunidad de vivir en un ambiente parecido durante un tiempo y puedo asegurar que The West Wing se puede considerar verosímil, un poco idealizada, pero realista. Un soplo de aire fresco con miles de seguidores incondicionales que nos emocionamos cuando, en 2006, vimos a Barlet disponerse a inaugurar su biblioteca en el cierre de la última temporada.

Pero entre el político como malo porque sí, sin necesidad de mayor elaboración del personaje, y el político idealizado de Sorkin hay una tercera opción: la explicación de por qué un político se puede volver “malvado”.

En este sentido (como en muchos otros), la quinta temporada de The Wire es imprescindible. Muestra a un ambicioso candidato a alcalde con muchas ideas y objetivos nobles (la ambición no tiene por qué ser mala), a los que las circunstancias le van obligando a renunciar, para acabar encajando perfectamente en la idea de político despreciable que muchos tienen en la imaginación y que, en origen, no era. Interesante análisis que debería hacer reflexionar antes de concluir con aquel injusto “todos son iguales” tan habitual en las charlas de café de los bares españoles.

Cuando el bien y el mal no están claros abril 5, 2011

Posted by mispequenasobsesiones in Series de televisión.
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En los contenidos extras del DVD de la temporada final de Battlestar Galactica sus creadores, Ronald D. Moore y David Eick, repiten varias veces que su objetivo cuando comenzaron era hacer una serie de ciencia ficción diferente. Refundar el género contando una historia de personas que resulta que están en una nave espacial, pero con tramas que trascienden el hecho de la nave espacial. Sin duda lo lograron, aunque no sé si es demasiado ambicioso decir que refundaron el género.

Una de las cosas que más me ha desconcertado y atraído de esta serie de Universal concluida en 2009 fue que las tres primeras temporadas me las he pasado pivotando entre unos personajes y otros, tratando de decidir quién era el bueno y quién era el malo, y contradiciendo mi decisión al capítulo siguiente. La sufrida presidenta que consigna su vida a guiar a su pueblo pero que al mismo tiempo toma decisiones autoritarias y sin ninguna piedad; el líder militar en quien todo el mundo deposita sus esperanzas pero que puede obcecarse con un prejuicio sin importar el sufrimiento de los demás (más si no son humanos); los genocidas cylons que en el fondo sólo tratan de convivir con los humanos; el cómplice de los cylons que lo único que necesita es cariño y atención… Y tantos otros personajes contradictorios en esta coral de protagonistas.

Para cuando llegué a la cuarta temporada, no es que hubiera decidido quienes eran mis buenos y mis malos, sino que había asumido que no me importaba, que todos eran humanos (o cylons) con sus virtudes y defectos, y que quería saber más de sus vidas, cuál sería el final de su éxodo, sin héroes ni villanos.

Esta confusión entre el bien y el mal, este evitar el maniqueísmo, es cada vez más común en las series de televisión de los últimos tiempos. Se me ocurren rápidamente unos cuantos ejemplos, aunque sin duda el máximo exponente es el asesino psicópata Dexter Morgan, que temporada tras temporada nos hace padecer el sufrimiento de pensar que puede que, esta vez sí, le cojan.

Me pregunto a qué se debe esta evolución: ¿las series de televisión han asumido el rol de entretenimiento para adultos y han podido evitar así presentar el mundo sencillo que requieren las series familiares? No, no creo que nadie hiciera Falcon Crest pensando en los niños, y sin embargo ahí estaban sus malos malísimos.

Me temo, más bien, que es un síntoma de la sociedad actual, en la que hemos renunciado a los altos ideales y en la que, por tanto, un héroe clásico resulta tan ajeno, tan extraño e irreal que quitaría verosimilitud a la ficción. Cualquier temporada de The Wire, estudio sociológico de Baltimore más que serie de televisión, parece refrendar esta idea. Siempre necesitaremos héroes, líderes a los que seguir. No es que ya no los busquemos. Es que para encontrarlos hemos tenido que bajar tanto nuestros estándares que ya hasta un psicópata puede serlo. El arte siempre es hijo de su tiempo. Deberíamos hacernoslo mirar.

Mi primer post abril 4, 2011

Posted by mispequenasobsesiones in Series de televisión.
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Cuando su psiquiatra anima al Watson del siglo XXI creado por la BBC a escribir un blog para superar sus traumas de veterano de Afganistán, éste se sienta delante del ordenador, angustiado y aburrido, sin nada que contar.

Llevo semanas pensando en escribir esta bitácora, pero ahora que la he abierto siento la misma angustia que magistralmente refleja Martin Freeman al responder lacónico a la terapeuta que le anima a contar sus viviencias: “Nothing happens to me”.

Esa afirmación no se sostiene durante mucho tiempo, obviamente. Como puede verse en el blog del doctor Watson, su vida acaba siendo bastante movidita, de la mano de su extraño compañero de piso: http://www.johnwatsonblog.co.uk/ (está un poco desactualizado, supongo que habrá que esperar a la siguiente temporada para que la BBC vuelva a poner en marcha esta experiencia de realidad paralela en Internet, acorde al mundo que vemos en la pequeña pantalla).

A mí ningún Sherlock/Bennedict Cumberbatch me ha llevado por los callejones de Londres a investigar y perseguir a los malos (por lo menos más “malos” que el propio Sherlock, personaje extraño lleno de matices claroscuros), pero las aventuras que el Doctor Watson experimenta en los 270 minutos siguientes (a razón de tres capítulos de 90 minutos, aunque ya está aprobada la elaboración de una nueva temporada), me hicieron pasar un gran rato el verano pasado, cuando vi por primera vez esta serie en su país de origen.

Así pues, mi primer post para esta magnífica producción que según he leído ha comprado Antena3 para emitirla en España. Una recomendación: verla en versión original (Sherlock sólo puede hablar un perfecto inglés británico) pero estar preparado para no entender la mitad de lo que dicen, puesto que Cumberbatch habla a una velocidad infernal.

Nota final: No me ha resultado tan difícil, después de todo, escribir mi primer post. No sé de qué tratará el segundo. Como adelanto diré que las últimas series que he acabado de ver son The Wire y Battlestar Galactica (ésta ayer mismo), ambas estupendas, cada una a su modo. Algo tendré que contar sobre ellas… ¿Qué tienen las series buenas, que rara vez superan las cinco temporadas? ¿Y por qué yo nunca veo las series buenas cuando se están emitiendo, sino años después?