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Complicidades en Twitter junio 15, 2011

Posted by mispequenasobsesiones in Gadgets.
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Mi alter ego en Twitter, Helena Teruel, leyó el otro día un comentario muy acertado en la red social de los 140 caracteres: “En Facebook tienes a tus amigos del colegio y en Twitter a los que te hubiese gustado tener”. Cuánta verdad… ¡Y qué peligro para el equilibrio mental de potenciales acosadores y fanáticos obsesivos!

Y es que Twitter es una herramienta fantástica no sólo para seguir noticias y hablar con conocidos y desconocidos sobre temas de interés común, sino también para ver destellos de las personalidades reales y privadas de artistas admirados. Hay muchos famosos y medio famosos que controlan sus cuentas personalmente, sin intermediación de sus relaciones públicas, con lo que siguiéndolos obtienes la sensación de que charlas con ellos (e incluso, a veces, es verdad).

A los fans nos acerca a nuestras estrellas y a ellos les debe provocar también una sensación esxtraña, digo yo. Los fans ya no son sólo adolescentes a los que firman un autógrafo, sino que además pueden darles su opinión, hacer preguntas, contarles cosas y darles el apoyo incondicional que se espera de un fan.

Realmente me pregunto qué pensará y qué sensación le provocará a Steven Moffat (showrunner de Doctor Who y Sherlock, pero ser humano al fin y al cabo) cuando pregunta al aire un domingo qué navegador de Internet sugieren para un Mac porque Firefox se le cuelga, y obtiene instantáneamente cientos de recomendaciones y consejos, así como opiones sobre su decisión final (Opera). El mismo guionista que anoche sentía más complicidad con los 121.000 desconocidos anónimos que le siguen en Twitter que con las personas que tenía al lado, cuando publicó algo así como Estoy en un sitio muy pijo. Tan pijo como esto: “Puedo haber visto algo de lo que has hecho?” “Dr. Who, Sherlock?” Estoy seguro de que debería haber oído hablar de ellas…. Obviamente se aburría. Y allí estaban sus anónimos seguidores para entretenerle y reafirmarle. ¿Quién necesita que un pijo le reconozca si 121.000 personas salieron en tromba para recomendarle que huyera del lugar y preguntándose en qué planeta estaba? (hay que decir que Sherlock fue la serie revelación del verano pasado en Reino Unido y Doctor Who se emite con gran éxito desde los años 60, habiendo renacido en 2005 de la mano, entre otros, de Moffat, que este año es su máximo patrón).

Otros famosos no tienen ese grado de interacción y aún así nos ofrecen un destello de sus vidas que hace a los fans sentirse irresistiblemente cómplices. Hoy, por ejemplo, decenas de miles de personas han podido presenciar las bromas entre Thomas Gibson (66.177 seguidores), Matthew Gray Gubler (154.000 seguidores) y Kirsten Vangsness (74.200 seguidores) a propósito de la estancia en París de los dos primeros. ¿Cómo no creerse después la complicidad entre sus personajes de Mentes Criminales si Twitter muestra que la hay entre los actores que los interpretan?

Es una sensación muy agradable la de sentirse de alguna manera cercano a personas que admiras. Habrá que aprovecharlo mientras dure, que auguro que será poco tiempo. La libertad de los famosos para hacer comentarios en twitter se acabará cuando se generalice lo de que lo dicho en 140 caracteres sea considerado relevante como para rescindir un contrato (léase la polémica de Vigalondo, por ejemplo) o cuando simplemente los comentarios amables de los fans no sean capaces de contrarrestar a los de los “trolls” bordes, acomplejados y agresivos que se creen con derecho a insultar a alguien sólo porque es famoso (como cuando Buenafuente, otro de esos famosos que “dialoga” con sus fans a través de Twitter, tuvo que irse durante unos días por no soportar los insultos que le proferían por no haber sido incisivo en una entrevista con la ministra de Cultura). Y es que la red es tan nueva que no se han creado aún códigos para usarla con educación.

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